24 horas.

Bueno, en realidad no es hambre. Se llama "apetito", ansiedad. Porque el hambre es lo que tienen los niños pobres de África (si quieren comprobarlo pongan "hambre" en google - imágenes).

Llevo 24 horas y ya estoy sufriendo. Quiero comerme mi plato fuerte en carbohidratos (que me acusaron en los exámenes de sangre), y definitivamente detesto las frutas. No hay nada peor que una cosa dulce cuando uno tiene hambre.

Quiero mi pan con queso derretido. Supongo que me conformaré con mis 4 galletas de soda light con 50g de quesillo light que tomaré a la once con mil litros de jugo a ver si se me quitan las ganas de una hallulla chorreante en grasa.

Ahora bien, NO ME RENDIRÉ. Esta contienda es desigual, pero mala suerte, o me acostumbro o comenzaré a fumar cómo lo hacia en el 1er año de universidad... aquellos tiempos. (3 cajetillas a la semana, fácil. v/s mi cigarro al día SI es que, hoy).

Lo que más me da rabia, es que a pesar de mi negación a los remedios, estoy considerando ir a comprar los cochinos "anti.hambre" que me recomendó la endocrinóloga, por lo menos mientras se me achica el estómago. ¿Pero y si me vuelvo dependiente? ¿Y si cambia mi manera de ser, de ver las cosas? ¿Si cambia para mal, claro?. No son antidepresivos, puede que no afecten tanto a mi ánimo, pero ODIO LOS REMEDIOS. Pero odio más tener hambre. (Y tener sueño, entre otras cosas).

Comí mi media manzana con odio y daría lo que fuera por no tener que leer nada, cosa de acostarme y olvidar que tengo ganas de una hamburguesa a lo pobre del Tip&Tap. OHaaagg! ¿en qué momento me volví tan gorda?.

Como sea, de aquí a un mes dejaré mi ansiedad junto con mis 3 kilos, y más me vale que empiece a disfrutar el "medio plátano chico" y las "dos mandarinas". (Sólo dos!!! yo me comía como 5).

pd. Quesillo para mi.

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